En el exterior reinaba el invierno. Delgadas hebras de nieve recién caída se enroscaban en las calles. El cielo color plomizo empezaba a responder a la ionización matinal derramada en él por las grandes columnas diurnas. Chalk gruñía. Chalk trepaba.

—Señor, el idiota estará aquí dentro de once minutos —dijo Aoudad—. Actuará.

—Ahora me aburre —dijo Chalk—. De todas formas, le veré.

—Podríamos probar con la tortura —sugirió el astuto D’Amore, con una voz tan suave como el roce de una pluma—. Quizás entonces el don que tiene para los números resplandezca con mayor fuerza.

Chalk escupió. Leontes D’Amore se encogió como si le hubieran lanzado un chorro de ácido. La ascensión continuó. Manos pálidas y carnosas se extendían para aferrarse a los relucientes barrotes. Los músculos gruñían y palpitaban bajo las grandes losas de carne. Chalk iba fluyendo por la pared, sin detenerse apenas para descansar.

Los mensajes internos del dolor le aturdían y le deleitaban. Normalmente prefería recibir sus sufrimientos de segunda mano, pero esto era la mañana, y la pared era su desafío. Arriba. Arriba. Hacia la sede del poder. Trepó, peldaño a peldaño a peldaño, con el corazón protestando, los intestinos cambiando de posición dentro de la vaina de carne, los riñones estremeciéndose, sus mismos huesos flexionándose y doblándose bajo su carga.

A su alrededor esperaban los chacales de ojos brillantes. ¿Y si caía? Serían necesarios diez de ellos para levantarle y ponerle nuevamente en la pasarela. ¿Y si su corazón, presa de los espasmos, enloquecía en una salvaje fibrilación? ¿Y si sus ojos se vidriaban mientras le estaban mirando?

¿Se alegrarían mientras su poder se disipaba en el aire?

¿Conocerían la alegría mientras él perdía asidero, y la presa de hierro que mantenía sobre sus vidas se debilitaba?

Por supuesto. Por supuesto. Los delgados labios de Chalk se curvaron en una fría sonrisa. Tenía los labios de un hombre mucho más esbelto, los labios de un beduino quemado hasta los huesos por el sol. ¿Por qué no eran sus labios gruesos y húmedos?



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